Si puedes respirar, puedes meditar

Hay suficiente belleza en estar aquí
y no en otra parte.

Fernando Pessoa

 

Algunos de los comentarios que con más frecuencia escucho en relación a la práctica de la meditación tienen que ver con que es muy difícil, yo no valgo para meditar, no sabría cómo hacerlo… Creo que detrás de las dudas o de esa sensación de que es un ejercicio algo así como inalcanzable -o, incluso, solo al alcance de unos pocos elegidos- está la confusión y hasta el exceso de definiciones que hay sobre la meditación, que enredan todavía más la idea que nos podemos hacer sobre qué es eso de meditar. Lo cierto es que la práctica de la meditación es muy sencilla, tan sencilla como respirar y, eso, lo hacemos todos.

En este post me gustaría acercarte, a través de una breve introducción, la práctica de la meditación. Y acompañarte con un sencillísimo ejercicio a comprobar por ti mismo que si puedes respirar, puedes meditar.

La meditación, cuyo origen se encuentra en las principales tradiciones espirituales, tanto occidentales como orientales, es una práctica milenaria, avalada desde sus orígenes por sabios, filósofos, humanistas, y hoy en día, avalada por la comunidad científica.

Me gustaría compartir contigo unas palabras del psicoanalista Erich Fromm que me parecen muy acertadas sobre el alcance real de la meditación. ¡Estoy segura de que, tras leerlas, no te vas a poder resistir a probar hoy mismo! Mejor lo escuchamos a él:

“Meditar es el arte de mirar a la naturaleza del propio ser; es un camino que lleva de la esclavitud a la libertad, libera nuestra energía natural, nos previene de convertirnos en enfermos mentales o inválidos psíquicos y nos obliga a actualizar nuestra capacidad de ser felices y de amar […] Es la percepción inmediata no reflexiva de la realidad, sin esfuerzos afectivos ni trabajo mental, y el conocimiento de la relación entre nosotros y el universo”.

Esta disciplina, originada como método hace aproximadamente 3000 años, consiste en enfocar la atención de manera consciente y voluntaria. La meditación, al contrario de lo que se suele pensar, no es un acto intelectual de reflexión y análisis. Se trata, más bien, de descubrir una mirada nueva más allá de los estrechos límites mentales desde los que normalmente nos relacionamos con nosotros. Comenzando por atender nuestro cuerpo, en primer lugar, nuestra respiración, la meditación nos conduce, a través de la atención consciente al momento presente, a la desidentificación de los procesos mentales expandiendo nuestra consciencia a estados más completos y abiertos.

 

Efectos y beneficios de la meditación

En un punto los efectos y beneficios de la meditación son uno. Los efectos inmediatos que podemos sentir y experimentar tras una sesión se pueden, con la práctica constante, convertir en beneficios y cambios permanentes. De la práctica meditativa se derivan beneficios a nivel físico: neurológicos, celulares, en el sistema inmunológico, beneficios psicológicos: reducción de estrés, aumento de estados como la paz, la empatía, la creatividad… Hasta un nivel transracional en el que la meditación nos ayuda a trascender capas de ilusión situándonos en una conciencia no dual y ampliada.
A medida que vamos avanzando en la práctica de la meditación, inevitablemente, se actualizan y potencian en nosotros atributos que constituyen nuestra verdadera naturaleza y que, sin embargo, están adormecidos bajo la absolutización de un ego racional. Esta actualización de atributos como la lucidez, la compasión, el amor, la consciencia o la creatividad se verán reflejados sin esfuerzo en nuestro día a día.
Una forma de trasladar la práctica a nuestra cotidianidad es la atención plena en cada uno de nuestros actos: escuchar, trabajar, caminar, comer,…

En un próximo post, profundizaremos en la meditación durante las acciones del día a día. Verás como es más fácil de lo que parece.
Para ir abriendo boca en el sencillo arte de la meditación, te dejo un ejercicio que puedes practicar en cualquier momento y en cualquier lugar: esperando el bus, en un atasco, en un breve descanso en tu trabajo… No necesitas hacer nada especial para empezar a saborear innumerables beneficios, ¡tan solo disfrutar de tu respiración!

¡Esperamos que nos cuentes qué tal te ha ido!

 

ATENCIÓN A LA RESPIRACIÓN: CONTEO DE RESPIRACIONES

Una vez sentados comenzaremos por poner la atención en el cuerpo realizando un pequeño ejercicio de relajación.

Recorremos el cuerpo desde los pies hasta el cabello tratando de sentirlo y enviando un mensaje mental de relax, este ejercicio puede durar unos pocos minutos.

Después de esto, llevamos la atención a nuestra respiración…
Llevamos la atención al diafragma, pecho, garganta, nariz…
Se trata de sentir, no de visualizar, ni imaginar, sino de sentir la respiración…

Tratamos, sin esfuerzo, de hacernos más conscientes de la respiración siguiendo sus sensaciones mientras inhalamos y exhalamos…

Tras cinco minutos, suavemente, enfocamos nuestra atención en la zona de las fosas nasales y labio superior, buscamos ahí la sensación que se produce al entrar en contacto el aire con esa zona del cuerpo, tal vez un cosquilleo, un contraste de temperatura. Localizamos esta sensación y nos enfocamos tanto como podamos en ella.

Entonces, y cuando nos sintamos listos, comenzamos a contar las respiraciones después de cada exhalación.
Inhalamos -exhalamos contamos uno…
Inhalamos- exhalamos contamos dos…

Y seguiremos contando hasta diez respiraciones para, en este punto, volver a empezar. Continuaremos de esta manera durante un periodo de más o menos 10 minutos.

Si nos despistamos tras los pensamientos bastará con darnos cuenta y volver a la respiración una y otra vez con paciencia y benevolencia hacia nosotros mismos. Volvemos al número en el que nos habíamos quedado. Si no lo recordamos, volvemos a empezar.

Cuando hayan pasado más o menos 10 minutos o cuando te sientas preparado, deshaz suavemente tu postura, toma una respiración profunda con plena atención y finaliza el ejercicio.

 

 

Un viernes al mes, en Inspirare, impartimos una clase abierta y gratuita de iniciación a la meditación precisamente para disipar las dudas y la confusión que solemos tener acerca de la meditación, y para aprender de forma práctica y sencilla a meditar.

Si te interesa comenzar con tu camino comprometido y guiado en la meditación, puedes preguntarnos sobre las clases semanales de meditación y mindfulness para principiantes.

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